Con toda seguridad cuando E.W.Boland
publicó en 1947 en la actualmente prestigiosa revista científica
“Annals of the rheumatic diseases” un artículo
titulado “Psychogenic rheumatism: the musculoskeletal expression
of psychoneurosis” (Reumatismo psicogénico: la expresión
músculo esquelética de la psiconeurosis), desconocía
que casi 60 años después, esta sugerencia se mantendría
como una losa sobre las expectativas diagnósticas, pronósticas
y terapéuticas de millones de personas en todo el mundo enfermas
por Fibromialgia.El significado literal de neurosis es “lleno
de nervios” y el término fue ampliamente utilizado justo
al de histeria, desde finales del siglo XIX hasta casi mediados del
XX atribuyéndole a este estado todo tipo de patologías
que, actualmente la mayoría están definidas en otros
apartados de la ciencia médica y que abarcan cosas tan dispares
como el Síndrome Premenstrual, el Asma o la Esclerosis Múltiple.Pero
resulta curioso que incluso actualmente, en muchas guías clínicas
supuestamente basadas en la evidencia, continúe relacionándose
este síndrome de dolor generalizado con los trastornos del
ánimo o de ansiedad. La refractariedad de los científicos
para movilizar una coma de nuestros postulados históricos representa
una forma de protección para el propio paciente, pero solo
hasta un límite razonable. Más allá esta la obstinación
o la falta de reconocimiento de nuestro propio desconocimiento sobre
la enfermedad y los intentos de razonar su por ahora inexplicable
etiología.La depresión afecta a un 35,5 % de pacientes
con Fibromialgia (depresión presente en un 21,4%), pero se
da la curiosa circunstancia de que esta prevalencia no es mayor que
la de otras muchas enfermedades, ya sean reumatológicas o no.
Sin ser exhaustivos, podemos comentar que es incluso un poco inferior
a la que se encuentra en pacientes con Artritis Reumatoide, una enfermedad
crónica que produce inflamación en las articulaciones,
el Lupus Eritematoso Sistémico, donde los trastornos psiquiátricos
alcanzan al 80% de los enfermos siendo la depresión muy frecuente
con un 56%, la Diabetes con un 33%, la Enfermedad de Hungtington con
un 35%, la Enfermedad de Parkinson con un 50%, el Alzheimer con entre
un 40 y un 60%, el Asma con un 41%, la Esclerosis Múltiple
con un 42 % y donde curiosamente la depresión es la forma de
inicio en un 20% de enfermos, el Cáncer en cualquiera de sus
presentaciones oscilando entre un 25 y un 45%, la Artrosis con un
16%, la hiperlaxitud articular que alcanza el 40%, el SIDA con un
85%, etc.Pero la cosa aún se complica más cuando buscamos
datos sobre depresión en la población general y nos
damos cuenta de que entre un 11 y un 25% (estas cifras varían
entre hombres y mujeres) sufriremos depresión, esto sin tener
en cuenta otros trastornos del ánimo o los trastornos de ansiedad
que incrementan esta cifra sensiblemente. Dicho esto llegamos a la
conclusión evidente de que la depresión en la Fibromialgia
no es ostensiblemente más frecuente que en la población
general y su incidencia es similar o menor que en muchas otras enfermedades
definidas.España es uno de los países del mundo con
menor incidencia de depresión y este 10-25% casi se duplica
en el Reino Unido (lugar de donde proceden muchos trabajos sobre depresión
y Fibromialgia). En Finlandia cerca de un 50% de la población
trabajadora cumple criterios para el diagnóstico de distimia
(forma leve de depresión). En los Estados Unidos o Australia,
la depresión es una verdadera epidemia y en cambio, la incidencia
de la Fibromialgia no ha variado en los últimos cinco años.
Cuando el valor de impacto en la población general se traslada
a la consulta del médico de familia, la cifra se duplica.Sabemos
también que entre un 10 y un 15% de las depresiones se deben
a problemas médicos que a veces tardan años en diagnosticarse
y que el hecho de tener más de tres episodios depresivos a
lo largo de la vida aumenta nuestro riesgo de padecer un cáncer
en un 88%.Por último, trabajos recientes publicados en Arthritis
& Rheumatism nos aclaran que aunque algunos pacientes con dolor
crónico padecen también depresión, es necesario
tratar los dos problemas por separado.Un 54% de pacientes con Fibromialgia
debe visitar a cinco o más médicos para conseguir su
diagnóstico, invirtiendo en ello más de tres años
de promedio, tiempo durante el que casi un 85% será derivado
a salud mental, especialidad a la que sólo deberían
recurrir y de forma coordinada con el reumatólogo y el médico
de familia menos de la mitad de estos pacientes.Si bien los síntomas
depresivos son frecuentes entre los pacientes con Fibromialgia, dichos
síntomas no son más frecuentes ni más importantes
que en otras enfermedades. La inmesa mayoría de pacientes con
Fibromialgia no reúnen los criterios para hacer un diagnóstico
psiquiátrico.Sabemos que un diagnóstico de Fibromialgia
preciso, precoz e informado, no empeora el pronóstico de los
enfermos, como parece pensar una parte significativa del colectivo,
sino al contrario.Tal vez sea el momento de asumir que en 60 años,
las cosas en medicina han cambiado mucho y tengamos que dejar de citar
en nuestras referencias bibliográficas (*) el trabajo de nuestro
ilustre colega.
Dr.Ferran J.García
Doctor en Medicina
y Reumátologo
Jefe del Servicio
de Reumatología – Clínica CIMA (Barcelona)
Director Científico
del Institut Ferran de Reumatología
(*) Boland EW.
Psychogenic rheumatism: the musculoskeletal expression of psychoneurosis.Ann
Rheum Dis 6:195, 1947.