Balneoterapia y Fibromialgia
sábado, 14 de enero de 2006
La Balneoterapia produce una mejoría de los síntomas
de la fibromialgia, según un estudio de la Universidad
de Extremadura
Las mujeres que practicaron ejercicio durante
la investigación experimentaron una mejoría
del dolor del 107%
Extremadura, 14 enero 2006 (Universidad
de Extremadura)
Un estudio llevado a cabo por la Universidad
de Extremadura (UEx) pone en evidencia los beneficios que
la balneoterapia produce sobre los pacientes con fibromialgia,
una patología que se caracteriza por el cansancio y
dolor continuados.
Hasta hora eran pocas las investigaciones
que han estudiado los efectos del ejercicio en agua sobre
aspectos importantes como la flexibilidad o el equilibrio
en sujetos con fibromialgia, entre otras consideraciones.
Y es en este marco donde se sitúa la investigación
desarrollada en la Facultad de Ciencias del Deporte por Pablo
Tomás Carús, bajo la dirección del profesor
Narcís Gusi Fuertes.
Este investigador utilizó una muestra
de 34 mujeres con fibromialgia que distribuyó aleatoriamente
en dos grupos: uno de pacientes que siguió un programa
de ejercicio físico mixto (fuerza y resistencia) en
piscina de agua caliente por la cintura durante 12 semanas,
con tres sesiones de 60 minutos por semana; y un segundo grupo
de control que no realizó ningún tipo de terapia
física.
En cuanto a los efectos en la calidad de
vida relacionada con la salud (CVRS) el grupo que se ejercitó
en la piscina experimentó mejoras estadísticamente
significativas a las 12 semanas del programa: dolor corporal
(107%), rol problemas emocionales (74%), vitalidad (55%),
función física (53%), función social
(46%), y salud mental (38%).
Respecto a la función neuromuscular
se detectaron las grandes mejoras, a favor del grupo que se
ejercitó, en la fuerza de los músculos extensores
(20%) y flexores (33%) de ambas rodillas en acciones isocinéticas
concéntricas a velocidades lentas (60%). Además,
“tras el periodo de inactividad física las mejoras
obtenidas con el entrenamiento en agua caliente (33º)
en la fuerza isocinética de rodilla a velocidades lentas
fueron parcialmente mantenidas”, explica Carus.
Por último, respecto a la condición
física, la terapia resultó beneficiosa para
mejorar el equilibrio y la capacidad funcional para subir
escaleras. “Después de 12 semanas de entrenamiento
el grupo de ejercicio mejoró significativamente el
equilibrio en un 32%. Respecto a la capacidad funcional para
subir escaleras con peso el grupo de ejercicio a las 12 semanas
de entrenamiento mejoró un 8% el tiempo de subir escaleras,
mientras el grupo de control (no ejercicio) empeoró
un 34%. Tras el periodo de desentrenamiento (semana 24) las
mejoras en condición física fueron perdidas”.
De ahí que este estudio recomiende a los pacientes
la continuidad en el ejercicio físico, clave para preservar
los cambios.
Este trabajo se divulgará en varias
revistas científicas de impacto internacional. “Un
primer artículo saldrá publicado el próximo
febrero en la revista Arthritis & Rheumatism (ACR) considerada
en la actualidad como la revista número 1 de la especialidad”,
señala Carús.
En esta investigación, financiada
por la Consejería de Sanidad, la UEx ha trabajado con
dos especialistas en función neuromuscular de Finlandia:
Arja Häkkinen, del departamento de Medicina Física
y Rehabilitación del Hospital Central de Jyväskylä,
y Keijo Häkkinen, del departamento de Biología
de la Actividad Física de la Universidad de Jyväskylä.
Carús y su equipo continúan
trabajando en esta línea de investigación ya
que, en su opinión, el ejercicio físico realizado
correctamente (no sirve cualquier tipo de ejercicio) es uno
de los tratamientos no farmacológicos con más
beneficios sobre los síntomas de la fibromialgia. “En
la actualidad estamos estudiando el coste-efectividad de diversas
terapias desarrolladas en el Laboratorio de Condición
Física y Calidad de Vida de la Facultad de Ciencias
del Deporte”, concluye.